Mensaje: Quien trabaja y se prepara con constancia cosecha seguridad; quien solo busca el placer inmediato enfrenta las consecuencias cuando llegan los tiempos difíciles.
Valores: Diligencia, previsión, disciplina, responsabilidad, gratificación diferida.
Tiempo de lectura: Aproximadamente 2 minutos

La cigarra y la hormiga

Basada en la fábula escrita por Esopo.

Todo el verano, la cigarra cantó. Cantaba al sol, cantaba a la sombra, cantaba porque el mundo le parecía hecho solo para eso: cantar.

Cerca de allí, la hormiga trabajaba sin descanso, cargando granos de trigo diez veces más grandes que ella, uno tras otro, hacia su hormiguero.

—¡Vecina! —le decía la cigarra, riendo—. Deja ya ese trabajo y ven a disfrutar conmigo.

—El invierno llega para todos —respondía la hormiga, sin detenerse—. Y no perdona a quien no se prepara.

La cigarra se encogía de hombros y seguía cantando.

Así pasaron julio y agosto. El sol se acostó cada vez más temprano. Las flores se marchitaron. Y una mañana, el prado amaneció cubierto de escarcha.

La cigarra despertó con las alas heladas y el estómago vacío. Buscó comida entre la hierba seca: no había nada. Ni una miga, ni una semilla, ni un solo día guardado para este momento.

Temblando, caminó hasta el hormiguero, donde un hilo de calor escapaba bajo la puerta.

—Hormiga… tengo frío. Tengo hambre. ¿Me darías algo de comer?

La puerta se entreabrió.

—¿Qué hiciste tú todo el verano, mientras yo cargaba grano bajo el sol?

—Canté —dijo la cigarra, casi sin voz.

La hormiga la miró un instante.

—Pues si cantaste en verano, ahora aprende a bailar en invierno —respondió.

Y cerró la puerta.

La cigarra se quedó sola en el frío, comprendiendo, demasiado tarde, que el tiempo que se desperdicia no vuelve jamás.

Moraleja

El tiempo bien aprovechado hoy es la cosecha que se disfruta mañana.