Mensaje: Con amor y paciencia, los padres siempre encuentran formas tiernas de acompañar y cuidar los sueños de sus hijos.
Valores: Amor, Paciencia, Creatividad, Familia, Ternura
Tiempo de lectura: Aproximadamente 7 minutos

Canciones de cuna de un grillito cantor

En un lejano bosque mágico, donde los árboles conversaban en susurros con el viento y las flores brillaban bajo la suave luz de la luna, vivía una alegre familia de grillos. La familia estaba compuesta por papá grillo, mamá grillo y su pequeña hija, Griselda, una grillita traviesa, curiosa y muy, pero muy inquieta.

Todas las noches sucedía lo mismo: cuando llegaba la hora de dormir, Griselda saltaba, brincaba y corría por la pequeña casita de hojas que habitaban cerca de un viejo árbol. Mamá y papá grillo intentaban todo para calmarla, pero parecía que la energía de la grillita nunca se agotaba.

—Griselda, cariño, ya es hora de dormir —decía mamá grillo con voz suave—. Recuerda que es muy importante descansar.
—¡Pero aún no tengo sueño! ¡Quiero jugar un poquito más! —respondía la pequeña grillita, con ojos brillantes como luceros.

Papá grillo suspiraba con ternura, explicándole:
—Mi amor, si duermes temprano tendrás energía para aprender, para saltar más alto y para ser la grillita más feliz del bosque.

Pero Griselda, que era experta en buscar excusas, respondía:
—Solo cinco minutitos más, ¡por favorcito!

Esto ocurría noche tras noche, hasta que una noche especial, mamá grillo miró a papá grillo con un brillo de inspiración en sus ojos y le dijo:
—¡Oye, Fito! ¿Te acuerdas de cuando eras joven y cantabas hermosas canciones? Quizás podamos intentarlo con una linda canción de cuna.

Papá grillo, al que todos habían conocido en su juventud como “Fito, el grillo cantor”, sonrió entusiasmado:
—¡Claro! ¡Cómo no lo habíamos pensado antes!

Así que, acercándose con ternura a Griselda, le propuso:
—Mi pequeña grillita, ¿qué tal si te canto una linda canción para ayudarte a dormir?

Los ojitos de Griselda se iluminaron aún más:
—¡Sí, sí, papá! ¡Me encantan las canciones!

Entonces, con su voz cálida y melodiosa, papá grillo comenzó a cantar con mucho amor:

(“Estrellita ¿dónde estás?”)

“Estrellita donde estás
me pregunto qué serás,
en el cielo y en el mar
un diamante de verdad.

Estrellita dónde estás
me pregunto qué serás.

Cuando el sol se ha ido ya
cuando nada brilla más
tu nos muestras tu brillar
brillas, brillas sin parar.

Estrellita dónde estás
me pregunto qué serás.”

Griselda escuchaba con atención, pero apenas terminó la canción, seguía tan despierta como antes:
—¡Otra, otra, papá! —pedía con entusiasmo.

Papá grillo miró sonriente a mamá grillo, quien le animó a continuar. Entonces cantó:

(“Esta niña linda”)

“Esta niña linda
que nació de día
quiere que la lleven
a la dulcería.

Este niña linda
que nació de noche
quiere que la lleven
a pasear en coche.

Campanita de oro,
torre de marfil,
cántele a mi niña,
que se va a dormir.”

Griselda ahora parecía más calmada, pero todavía no mostraba señales claras de sueño:
—¡Qué linda canción, papá! ¿Otra más, pero más divertida?

Papá grillo sonrió divertido y empezó a cantar con voz graciosa y animada:

(“La cucaracha”)

“La cucaracha, la cucaracha,
ya no puede caminar,
porque le falta, porque no tiene
una patita para andar…”

Griselda reía a carcajadas, movía sus patitas y casi salta de nuevo de la cama, pero papá grillo suavemente le acarició la cabeza y le dijo:
—Ahora sí, mi amor, vamos a relajarnos, cierra tus ojitos y escucha la canción que llevo en mi corazón especialmente para ti.

La grillita asintió dulcemente, recostó su cabecita sobre la almohada hecha de pétalos y hojas tiernas, cerró sus ojos y papá grillo comenzó su canción más hermosa, con una voz suave y dulce que llenaba la habitación con una cálida paz:

(“Duerme, mi amor”)

“Duerme cariño, duerme mi amor,
con todo gusto, te abrazo yo.
Eres mi vida, eres mi sol,
sueña bonito, mi corazón.

Las estrellitas, brillan sin fin,
la luna canta, solo para ti.
Y su canción, te lleva a volar,
a un mundo dulce, donde jugar.

Cierra los ojos, y ponte a dormir,
siempre estaré, cerquita de ti.
Eres mi vida, eres mi sol,
sueña bonito, mi corazón.”

Mientras la voz suave y melodiosa de papá grillo llenaba la habitación, Griselda sintió cómo su cuerpo comenzaba a relajarse, su respiración se volvió tranquila y pausada, y una dulce sonrisa se dibujó en su rostro. Poco a poco, se entregó a los brazos del sueño, soñando con estrellas brillantes, lunas cantoras y juegos maravillosos entre flores de cristal.

Papá y mamá grillo se miraron con satisfacción y cariño. Sabían que, a partir de esa noche, la magia de las canciones sería la mejor compañera de sueños de su pequeña grillita.

Desde entonces, cada noche el bosque entero parecía detenerse a escuchar las dulces melodías de “Fito, el grillo cantor”, canciones que no solo arrullaban a Griselda, sino también a todos los animalitos del bosque mágico. Y así, las noches se volvieron tranquilas, cálidas y llenas de sueños felices, gracias a las tiernas canciones de cuna del grillito cantor.

Moraleja

Con paciencia y amor, hasta la tarea más difícil se convierte en un momento mágico y lleno de cariño. El amor de los padres siempre encuentra el camino adecuado para cuidar y proteger los sueños de sus hijos.

Y ahora, como Griselda, cierra tus ojitos, y dulces sueños, mi amor.