| Mensaje: | Dormir bien y a tiempo es esencial para tener energía, disfrutar el día y ser feliz. |
| Valores: | Responsabilidad, autocuidado, conciencia, disciplina, bienestar. |
| Tiempo de lectura: | Aproximadamente 7 minutos |
Descancio Buendía, el niño sin energía
Había una vez un niño de cinco años llamado Descancio Buendía, que tenía un nombre muy bonito… aunque bastante irónico.
Porque, a pesar de llamarse Descancio, nunca descansaba.
Vivía en una casa pintada de azul cielo, con una cama suave como una nube y una almohada que olía a galletas de vainilla. Tenía todo para dormir bien, pero cada noche, cuando el reloj marcaba la hora de ir a la cama, Descancio encontraba mil razones para no hacerlo.
—Solo un video más… —decía, con los ojos abiertos como faros mientras veía caricaturas en la tableta.
—Voy a construir una torre más con mis bloques… —decía después.
—¡Quiero ver si mis dinosaurios pelean esta noche! —gritaba, mientras jugaba con su T-Rex y su triceratops bajo las sábanas.
Así pasaban los minutos… luego las horas… y cuando al fin se dormía, ya era tan tarde que la luna bostezaba y el sol se estaba despertando.
Al día siguiente, Descancio siempre andaba sin energía.
En el jardín de niños, mientras sus amigos pintaban castillos con crayones, él se quedaba mirando el papel en blanco, con el crayón en la mano… ¡y los ojos casi cerrados!
—Descancio, ¿quieres jugar a la pelota? —le preguntaban sus compañeros.
—No… mejor me siento un ratito… —respondía él, dejándose caer en la sombra de un árbol.
Sus maestras notaban que tenía ojeras, que bostezaba en medio de las canciones y que a veces, sin querer, se quedaba dormido en la alfombra de cuentos.
En casa, las cosas no iban mejor.
En lugar de correr por el parque o reír en el columpio, Descancio prefería tirarse en el sillón como si fuera un oso de peluche sin baterías.
—¿Por qué estás tan apagado, mi amor? —le preguntaba su mamá mientras le acariciaba el cabello.
—Es que… estoy cansado… —decía él, con voz arrastrada.
—¿Y dormiste temprano anoche?
—No… pero solo vi cuatro capítulos de “La Pandilla Saltarina” y luego construí un cohete espacial con mis legos… y luego me puse a buscar mi peluche astronauta… y luego…
Su mamá suspiraba. Su papá también. Hasta su gato, Don Ronquidos, lo miraba como diciendo: “¡Así no se puede ser niño!”
Una tarde, después de una función de teatro de títeres en la escuela, Descancio se quedó dormido en plena obra. ¡Justo cuando el dragón iba a lanzar fuego!
Sus amigos lo despertaron riéndose, y uno dijo:
—¡Descancio se perdió la mejor parte!
Él se sintió triste. Ya no era divertido perderse cosas. No era gracioso estar siempre cansado. Empezó a notar algo importante: todo eso de dormirse tarde… no era tan buena idea después de todo.
Esa noche, mientras su mamá le leía un cuento de estrellas que brillaban solo para los niños que dormían temprano, Descancio miró su techo y pensó en algo que nunca antes había pensado:
—¿Y si dormir temprano es como recargar mis superpoderes?
Al día siguiente, hizo un experimento.
A las 8 de la noche, guardó sus juguetes, dejó la tableta en la sala y se metió a la cama con su peluche astronauta bajo el brazo.
—Hoy me duermo temprano —le dijo a su mamá.
Ella sonrió, lo arropó y le dio un beso con sabor a chocolate caliente.
Al día siguiente, todo fue diferente.
Descancio se despertó con los ojos brillantes. En el desayuno cantaba. En la escuela participó en todo. En el recreo corrió tan rápido que casi voló.
—¡Descancio, qué energía! —le dijeron sus amigos.
Y él respondió, con una sonrisa de oreja a oreja:
—¡Dormí como un campeón!
Desde entonces, Descancio descubrió el secreto de los niños felices, fuertes y brillantes: dormir bien y temprano.
Claro, a veces volvía a pedir “solo un video más”, pero luego recordaba cómo se sentía cuando no dormía… y cómo se sentía cuando sí.
Y entonces, abrazaba a su peluche astronauta, cerraba los ojos y se dejaba llevar por el mundo de los sueños… donde los dinosaurios bailaban, los cohetes volaban y los niños descansaban como verdaderos superhéroes.
Porque ahora Descancio Buendía, el niño sin energía, se había convertido en el niño más descansado del planeta.
Y colorín colorado… este cuento está zZzZzZzZzZzZzZzZzZzZzZzZz…
Moraleja
Dormir temprano no es aburrido, ¡es una superpoderosa aventura para crecer sano, feliz y lleno de energía!
Fin.