| Mensaje: | El amor verdadero y la lealtad perduran más allá del tiempo, y un engaño o una mentira pueden tener consecuencias dolorosas. |
| Valores: | Amor, lealtad, valor, honor, compromiso, honestidad, libertad, perseverancia. |
| Tiempo de lectura: | Aproximadamente 2 minutos |
La leyenda de los volcanes: Popocatépetl y el Iztaccíhuatl
Leyenda popular mexicana
Hace mucho tiempo, en el Valle de Anáhuac, los tlaxcaltecas vivían sometidos por los mexicas. Cansados de la opresión, decidieron luchar por su libertad.
Entre ellos vivía Iztaccíhuatl, la hija del cacique, una princesa de belleza incomparable. Y entre sus guerreros estaba Popocatépetl, uno de los más valientes de su pueblo.
Los dos se amaban.
Antes de partir a la batalla definitiva, Popocatépetl pidió al cacique la mano de la princesa.
—Te la daré —respondió el cacique—, si regresas victorioso.
Popocatépetl prometió volver. Y se marchó a la guerra.
Pasaron los días. Iztaccíhuatl esperaba, mirando el camino.
Pero había un hombre celoso, que también quería a la princesa. Para separarlos, le llevó un mensaje falso:
—Popocatépetl ha muerto en combate.
Iztaccíhuatl sintió que el corazón se le rompía. Su tristeza fue tan honda, que ya no hubo consuelo posible. Y la princesa murió de dolor.
Poco después, Popocatépetl regresó, victorioso. Venía con la esperanza de encontrarla. Pero encontró la noticia.
Se quedó en silencio. Luego tomó el cuerpo de la princesa y lo llevó muy alto. Allí levantó una gran tumba, amontonando diez cerros, hasta formar una montaña imponente.
Colocó a Iztaccíhuatl en la cima. Se arrodilló frente a ella, con una antorcha humeante en la mano, y juró velar su sueño para siempre.
Los dioses, conmovidos por tanto amor y tanta lealtad, los convirtieron en volcanes.
Desde entonces, ella duerme bajo su manto de nieve, y él, a su lado, la cuida.
Y cuando Popocatépetl recuerda a su amada, su corazón late fuerte, y el volcán humea como prueba de que su amor eterno sigue vivo.